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Cámaras de Comercio del país entregan propuestas de reactivación económica

- Buscan que el Perú salga rápidamente de la crisis financiera ocasionado por la cuarentena para enfrentar el Covid-19.

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Ante la crisis económica que afecta al país debido a la cuarentena sanitaria para evitar que se expanda el coronavirus, la Cámara de Comercio de Ica expuso -de manera virtual- el IV Eje de Reactivación Económica Empresarial en el pleno de la Comisión de Producción, Micro-Pequeña Empresa y Cooperativas del Congreso de la República.

La exposición en la quinta sesión ordinaria de la comisión, estuvo a cargo de directivos de la Cámara Ica, presidida por Eduardo Ojeda Dávila, quienes resaltaron el trabajo que vienen realizando las cámaras para la reactivación del país.

Las propuestas de las cámaras de todo el país, organizadas en macrorregiones y en la Red Cameral del Perú, serán elevadas al Pleno del Congreso mediante una moción de orden del día, por el presidente de la comisión, César Augusto Combina Salvatierra.

En diálogo con La Opinión, Eduardo Ojeda resaltó que las propuestas para la reactivación empresarial, se sustentan en el marco de la “Nueva Convivencia Social” establecida por el D.S. Nº 094-2020-PCM, y las normas de reactivación económica vigentes.

Reveló que el pasado 29 de mayo, las Cámaras de Comercio realizaron de manera virtual el “I Plenario de Cámaras de Comercio”, donde cada región expuso la problemática actual en función a una propuesta nacional en los aspectos financieros, tributarios, laborales, reactivación económico empresarial “que expresan el clamor y el pedido directo de los empresarios para mejorar la estrategia de reactivación de manera integral, territorial y funcional, dentro de una disciplina de prevención y contención de la pandemia como base para toda reactivación que nosotros apoyamos”.

Propuestas

En el aspecto de la territorialidad, las cámaras plantean que su enfoque debe comprender tres criterios: (i) Nivel de contagio (Factor R, curva en modo meseta o decreciente); (ii) Impacto económico (generación de recursos impuestos, servicios y productos, niveles económicos de la informalidad o economía de subsistencia); y, (iii) Preparación y mejoramiento del sistema de salud, con la finalidad de enfrentar adecuadamente un posible aumento o rebrote de contagios.

En suma, se debe priorizar la reactivación económica teniendo en cuenta el riesgo, pero además la capacidad mejorada de enfrentar ese riesgo y las necesidades de la población de volver a producir y consumir bienes y servicios.

Mencionan que el concepto de territorialidad que se viene manejando por parte del gobierno central tiene en cuenta, principalmente, la cantidad de personas infectadas en cada región (tasa absoluta), pero no así la proporción de éstas respecto de la población total de cada región, ni respecto de cada provincia, produciendo así situaciones en las que, por ejemplo, las provincias de zonas altas de una región no tengan casi incidencia alguna de infectados, pero por pertenecer a una región que en sus zonas de baja altitud concentra una cantidad de infectados importante, se vean impedidas -dichas provincias altas- de volver a sus actividades económicas.

Es que el criterio territorial bien entendido no significa excluir sin criterio objetivo a las regiones y a cada una de sus provincias, pues muchas de ellas han cumplido de manera adecuada con las disposiciones del gobierno y han tenido un comportamiento acorde, aún más que en Lima.

Sostienen que, bajo el nuevo enfoque territorial mencionado, “el esfuerzo del Estado debe estar orientado a mejorar las condiciones sanitarias de aquellas regiones con más problemas, como se ha hecho con la región de Loreto. Lo mismo corresponde hacer con otras regiones como Piura y Lambayeque, así como con algunas provincias de otras regiones como las de La Libertad y Tumbes. La incidencia en estas regiones debe ser inmediata junto a los aportes de los comandos Covid, teniendo en cuenta que actualmente ya vienen llegando los abastecimientos de equipos, medicamentos y otros bienes necesarios, adquiridos por el Estado en el mercado internacional y también en el mercado interno”.

Aceleración de fases

De otro lado, las cámaras plantean que las fases de reactivación deben ser más aceleradas en regiones o provincias con bajos niveles de contagio. Ello significa que todas las regiones y todas sus provincias deben empezar las fases 1 y 2 de acuerdo al cronograma establecido por el gobierno.

Asimismo, aquellas regiones o provincias que tienen un bajo índice de contagios deberían tener la posibilidad de acceder anticipada y directamente a la fase 3; y aquellas regiones o provincias sin registros de letalidad frente al Covid, pueden pasar directamente a la fase 4.

“La reactivación debe ser flexible y célere, no debe ser selectiva para retrasar el trabajo que generan las empresas formales con protocolos de seguridad implementados. Esta generalización excesiva de los criterios para la reactivación sólo está favoreciendo al sector informal de la economía, en perjuicio también de los empresarios formales”, argumentan.

Aspecto económico

También sostienen que el avance de los programas de apoyo económico como Reactiva Perú y el FAE MYPE, todavía es lento y con poca llegada a nivel nacional y, en especial, a los micro, pequeños y medianos empresarios.

Indican que no es suficiente la forma en la cual están canalizando los bancos el acceso de las empresas a los programas Reactiva Perú y FAE MYPEs, por lo que consideran que se debe masificar el acceso a través de una mayor cantidad de Cajas Municipales (puede rebajarse temporalmente la calificación de estas entidades crediticias para participar en las subastas de tasas de interés), otras entidades microfinancieras y el Banco de la Nación, siendo que este último puede llegar a muchos microempresarios que no tienen calificación en el sistema financiero, ni son clientes de los bancos.

Cadena de suministros

También plantean que se debe garantizar la cadena de suministros y el aseguramiento de la existencia de insumos. Los listados de actividades permitidas deben incluir no sólo a determinadas industrias o comercios, sino además a sus principales líneas de abastecimiento y de servicios.

Detallan como temas cruciales la metalmecánica, transporte de personal, reparaciones, mantenimiento, construcción de obras de adecuación o remodelación de infraestructura empresarial, obras civiles para instalación de maquinaria, instalación de redes de riego, geomembranas, reservorios, almacenes temporales, alas de producción adicionales o alternativas, entre otros.

Igualmente, los empresarios piden priorizar el transporte formal y con protocolos para dar inicio a la cadena de abastecimiento y evitar fomentar la informalidad en todas las regiones. En casos como los señalados en el punto anterior, además se requiere permitir la movilidad interprovincial de personal especializado para obras o instalaciones empresariales.

“Debe entenderse que muchas regiones que están en fase 2, pueden ofrecer servicios o productos esenciales para otras regiones, por lo que es importante implementar una adecuada conectividad del transporte terrestre y también burbujas aéreas entre algunas regiones”, fundamentan.

Inversión pública

Finalmente, la Red Cameral apuesta por una más fuerte política contracíclica de inversión pública. “Ya que la inversión privada se encuentra deprimida, es urgente el reinicio de todas las obras públicas y no solo algunos proyectos grandes o emblemáticos (algunos de los cuales ni siquiera pueden empezar obras por contingencias sociales o ambientales”.

En especial, agregan que se deben priorizar todas las obras de la reconstrucción con cambios, promover el sector de reforestación y que el Estado debe priorizar las compras a empresas nacionales, fomentando el mercado interno.


Daniel Bravo Dextre

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