¿Quiénes promueven el voto blanco o viciado?

Por: Edwin Vásquez Mansilla

Docente UNMSM

A propósito de un mensaje que recibí en mi correo electrónico, me trajo al recuerdo mi primera participación en las elecciones para la Presidencia de la República del año 1980. El deseo de asistir a las urnas a emitir el voto no solo generaba una alegría, sino también mucha expectativa; pues habían transcurrido casi 10 años de dictadura militar sin ninguna clase de participación democrática, el desprestigio del gobierno de Morales Bermúdez convertía al proceso electoral en una fiesta democrática nacional.

Recuerdo que eran pocos los que recomendaban el voto viciado o en blanco; y claro, en un proceso como ese no generaba ninguna suspicacia, pues era su posición sustentada, teóricamente, de rechazar las formas de elecciones democráticas existentes. Creo que estas posiciones estaban vinculadas a los que hoy son los partidos extremistas, que no reconocen como válidas las formas de elección democráticas; y los otros eran los de la secta de testigos de Jehová que siempre votan en blanco porque ellos solo obedecen el gobierno de dios y no creen en el gobierno de los hombres.

Resulta que ahora, para las elecciones del 26 de enero del 2020 hay un sector que viene difundiendo radicalmente el voto viciado o en blanco, tras la sigla C.T.M, que supuestamente significa cuida tu mundo de la corrupción. Lo cierto es que estos no tienen vinculación con los que antes proponían el voto en blanco o viciado, menos con los testigos de Jehová. ¿Quiénes son?, ojala podamos encontrar la respuesta.

La Constitución Política del Perú, en su artículo 184º dice textualmente “Nulidad de los procesos electorales. El Jurado Nacional de Elecciones declara la nulidad de un proceso electoral, de un referéndum o de otro tipo de consulta popular cuando los votos nulos o en blanco, sumados o separadamente, superan los dos tercios del número de votos emitidos. La ley puede establecer proporciones distintas para las elecciones”; es decir, si el 26 de enero del 2020 los votos nulos o blancos superen los 2/3 del número de votos emitidos, el JNE en cumplimiento del artículo antes indicado, tendría que declarar la nulidad del proceso electoral del 26 de enero y en forma inmediata convocar a  un nuevo proceso electoral.

Pero ahí tenemos que ese nuevo proceso electoral se tiene que convocar teniendo presente el artículo 136º que a la letra dice: “Restitución de facultades del Congreso disuelto. Si las elecciones no se efectúan dentro del plazo señalado, el Congreso disuelto se reúne de pleno derecho, recobra sus facultades y destituye al Consejo de Ministros. Ninguno de los miembros de éste puede ser nombrado nuevamente ministro durante el resto del período presidencial. El Congreso extraordinariamente así elegido sustituye al anterior, incluida la Comisión Permanente, y completa el período constitucional del Congreso disuelto”.

Es decir el JNE tendría que convocar nuevo proceso electoral, y ese no podría ser después del 30 de enero del 2020, pues la disolución del congreso fue decretada por el Presidente de la República Martín Vizcarra el 30 de septiembre de 2019 mediante Decreto Supremo N° 165-2019-PCM, por consiguiente el plazo vence el 29 de enero del 2020.

¿A quién le conviene que se restituya el Congreso disuelto?

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