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Proyecto Bicentenario del Gobierno central no incluye a Ica en los actos conmemorativos

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Como la primera ciudad que proclamó la independencia

Tremenda injusticia generada por el desconocimiento y dejadez de anteriores autoridades regionales y provinciales, y de excongresistas por Ica, que no defendieron la historia de la región Ica y su decisiva participación en la guerra por la independencia.

El proyecto Bicentenario Perú 2021 pretende desconocer al Escuadrón de Caballería Auxiliares Patriotas de Ica, la primera unidad del Ejército del Perú, escuadrón integrado por expertos y valientes jinetes chinchanos, pisqueños, iqueños, palpeños, nasqueños, ayacuchanos, huancavelicanos y apurimeños.

Damos a conocer parte de la historia del Perú que ocultaron los poderosos de nuestro país, por prejuicios racistas. No aceptan que humildes negros, mulatos, mestizos, serranos, de la región Ica, sean los fundadores del Ejército del Perú.

Hermanos de las regiones de Ica, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, los invito a leer el siguiente párrafo de un valiente peruano, para que lo difunda entre su familia y fortalezcamos nuestra identidad regional. Los gobiernos pasan, la historia de los pueblos queda y tenemos que difundirla.

Ica: primera en proclamar la Independencia del Perú

«… la ceremonia de la primera proclamación y jura de la Independencia de Ica y del Perú se llevó a cabo el día 21 de octubre de 1820. Ella se ejecutó el mismo día de la partida de la división militar del coronel Álvarez de Arenales hacia la sierra. Es seguro que, ante la próxima, larga y recia campaña hacia la sierra central del Perú, la ceremonia previa de la independencia sirvió de gran incentivo a todas las tropas patriotas. Coincidentemente, en aquel brillante día 21 de octubre, San Martín hacía flamear la primera bandera nacional en Pisco. Cabe recordar que el diseño del proyecto de la bandera fue realizado por el joven tripulante inglés de 26 años, Charles Chaworthy Wood Taylos, natural de Liverpool y de quien, valgan verdades, nos hemos olvidado.

Pero también la emotiva ceremonia tuvo otros fines, sobre todo bélicos, pues el propio pueblo iqueño se convirtió en una gran base militar de apoyo integral al avance del ejército patriota. En este sentido, ya se había creado en la misma ciudad de Ica el Escuadrón de Caballería «Auxiliares Patriotas de Ica» que, incorporado a la división de Álvarez de Arenales, partió también hacia los Andes Centrales del Perú.

Este escuadrón de caballería tiene el mérito de ser la primera unidad militar peruana que se organizó en nuestro país. Es de importancia histórica para el honor del pueblo de Ica, ya que tal unidad es más antigua que la siempre reconocida “Legión Peruana de la Guardia”, la que se formó en la ciudad de Lima recién en 1821.

La organización humana del escuadrón viene a ser también el primer eslabón nacionalista de la integración peruana. En su personal, conformado en más del 95% por iqueños, había -entre criollos y mestizos- cuatro oficiales, seis sargentos, doce cabos y doce carabineros. La tropa quedó constituida por 96 jinetes negros voluntarios, todos los cuales y en conjunto fueron rápidamente armados con 250 mosquetes y uniformados con la colaboración de las familias iqueñas, las que facilitaron, además, 350 caballos. La comandancia del escuadrón recayó en el sargento mayor rioplatense Félix Aldao.

El bautizo de fuego de este decidido y valiente contingente iqueño por la independencia del Perú se produjo el día 26 de noviembre de l820, en la sierra central y cerca de Huancayo, donde vencieron a una tropa realista.

San Martín, por Orden General del 20 de febrero de l821, creó la Primera División Peruana, recibiendo el mando el coronel Agustín Gamarra, posteriormente presidente de la República. Dentro de esta gran unidad quedó incorporado el mencionado escuadrón iqueño, reconociéndose su fuerza y valor. Si bien permaneció con sus mismos jefes y organización humana, le fue cambiado el nombre por “Escuadrón de Granaderos a Caballo del Perú”.

El título de este nombre, también es sumamente honorable. En aquella época ser llamado “granadero” significaba, aparte de ser un jinete de mucha habilidad y buen porte militar, el tener que marchar delante de toda las tropas en busca del enemigo.

Este honor dado a los primeros soldados iqueños tomó mayor resonancia cuando, en junio de l822 y por orden del propio general San Martín, el escuadrón pasó a ser parte del célebre Regimiento del Río de la Plata, el llamado “Granaderos a Caballo de los Andes”, luchando en l824 con arrojo, fe y corazón en las bravas batallas de Junín y Ayacucho, las que consolidaron la independencia del Perú y de toda América española.

Finalmente, la noble y heroica actitud de los jinetes de este intrépido escuadrón, demostrada con creces en la cruenta jornada de la emancipación, era consecuencia de la larga y constante participación del hombre iqueño por los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.

Dicha participación histórica en la gesta libertaria está testimoniada en un conjunto de hechos sucesivos que así lo atestiguan y que, creo, no debemos olvidar, pues en ellos los iqueños entregaron su sangre, vida y todo lo que tenían.

Por ello, en esta excelente oportunidad cívico-patriótica, y haciendo Historia Patria, me permito traer a colación, a más de l80 años, acciones de gran importancia estratégica y táctica que debemos siempre tener muy presentes, tales como:

– La acción psicológica pisqueña para que desertara en l8l6 el destacamento realista “Dragones de la Unión”.

– Las amplias y exactas informaciones levantadas por iqueños anónimos para que en l818 fueran enviadas por Riva Agüero a “INACO”, seudónimo que utilizó San Martín para planear y dirigir el arribo de la expedición libertadora a nuestra tierra..

– La participación del pueblo de Pisco en el ataque de Lord Cochrane del 07 de noviembre de l8l9, contra la poderosa guarnición militar realista que protegía el puerto.

– La actividad masónica, que permitió las condiciones ideales para el desembarco patriota, desde antes del 8 de septiembre de l820, así como la deserción del Regimiento de Caballería de Milicias Realistas de Chincha, cuyos 700 jinetes, en su mayoría negros, pasaron a reforzar los batallones No 7 y 8 del Río de la Plata, y el No 4 de Chile, la incorporación en el ejército libertador de gran cantidad de criollos iqueños y la presentación del cacique de Chincha con más de 700 indígenas, que pidieron ser dados de alta en la infantería patriota.

– El gran apoyo humano y logístico dado por todos los pueblos de Ica cuando comenzó el desembarco de las primeras tropas patriotas, teniendo en cuenta que se tuvo que alimentar y proteger -por cerca de treinta días- a 5,000 soldados, 2,000 marinos y más de l,500 caballos.

– Y, finalmente, el excelente triunfo militar patriota dentro del mismo pueblo de Nasca y la eliminación de los remanentes realistas en Acarí, que permitió total libertad de acción a San Martín al sur de Lima y hacia la sierra central del Perú.

Estimados amigos, creo franca y fervientemente que la oportunidad es ideal para rendir homenaje a las mujeres y hombres, jóvenes, adultos y viejos, blancos, negros, mestizos e indios iqueños, que desde estas cálidas tierras, y cumpliendo con el anhelado e inmortal mensaje de los grandes del Tawantinsuyo, supieron darnos con su supremo esfuerzo una patria libre y soberana.

Ica, 19 de octubre de 2001

Por: Crnel (r) Ricardo Vázquez Salinas

Historiador e investigador de asuntos nacionales. Presidente del Instituto de Estudios Históricos Jorge Basadre Grohman, de la Gran Logia del Perú.

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