Ánfora encantada del recuerdo de José Vásquez Peña

La laguna de Huacachina, en los años cincuenta del siglo pasado (foto uno) tenía abundante agua, tanto así que toda la orilla estaba rodeada de una cadena de protección. Los bañistas no podían introducirse a la laguna más allá de la cadena,

Era visitada con gran frecuencia por foráneos que venían atraídos por el carácter medicinal de sus aguas (foto dos), que en ese entonces era natural, no como ahora que ha sido reflotada y sus aguas son artificiales.

Fuente fotos: Archivo Dacio Gutiérrez.

Deja tu Opinión :