UN PUNTO DE VISTA: Disolución con sabor a golpe por Raúl Bravo Sender

El lunes, en un mensaje a la nación, el jefe de Estado, Martín Vizcarra Cornejo, pasadas las cinco de la tarde, decidió disolver al Congreso de la República, frente a la que consideró como una denegatoria fáctica de la cuestión de confianza –hecha en horas de la mañana por su premier, Salvador Del Solar- configurada por la insistencia del Legislativo en proseguir con el proceso de elección de los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional que consideró contraria a su política de estado de lucha contra la corrupción y a pesar que paralelamente los parlamentarios la estaban discutiendo en el pleno.

Es cierto, conforme a los artículos 134 y 132 de la Carta Magna, respectivamente, que “El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”, y que “El Congreso hace efectiva la responsabilidad política del Consejo de Ministros … mediante el voto de censura o el rechazo de la cuestión de confianza”.

En un estado de derecho debe prevalecer la Constitución. En efecto, ésta, en su capítulo destinado a las relaciones que se presentan entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, regula dos figuras de control político entre los mismos: el voto de censura y la cuestión de confianza. Se trata de dos mecanismos que requieren un proceso de votación, pues es así como el Congreso expresa su voluntad que se traduce en normas.

Sin embargo, el escenario no queda muy claro, pues de ambos lados del poder las interpretaciones legalistas dan para todos los gustos –e intereses-. Mientras que el entorno del presidente alega que la disolución es legal y que aquél ha actuado conforme a lo dispuesto en la Constitución, varios congresistas –y constitucionalistas- sostienen todo lo contrario, amparándose también en la propia ley de leyes, es decir, que Vizcarra habría incurrido en un golpe de estado disolviendo al Congreso cuando aún éste no se había expresado en torno a la cuestión de confianza planteada.

¿Se ha configurado un golpe de estado? ¿Es válida y surte efectos la suspensión del presidente Vizcarra efectuada por el disuelto Congreso? ¿La presidenta encargada, Mercedes Aráoz, ¿es legalmente la nueva jefa de Estado? ¿Quién ostenta, en los hechos, el real poder? Lo cierto es que, por lo pronto, tanto las Fuerzas Armadas como la Policía Nacional ya han expresado su adhesión a Martín Vizcarra y lo han reconocido como presidente de la República.

Entonces nos encontramos ante un problema de interpretación de la norma que requerirá del pronunciamiento tanto del Poder Judicial como del Tribunal Constitucional. Inclusive, podría recurrirse a las instancias internacionales de las cuales el Estado peruano es parte.

Desde el último mensaje presidencial por fiestas patrias en que el presidente propuso la reforma constitucional para adelantar las elecciones al 2020, recortando el período de los poderes con el propósito de que se vayan todos –incluido el gobierno- para poner fin al conflicto de poderes, por el contrario, se generó una extrema polarización. El detonante de todo esto fue el archivamiento en comisión, la semana pasada, de la propuesta presidencial.

Lo cierto es que, tanto la mayoría parlamentaria como el gobierno han abusado del poder que ostentaban, olvidándose que se ejerce con responsabilidad y generando consensos para gozar de legitimidad. Mientras que el parlamento en reiteradas oportunidades generó las condiciones para su disolución, el gobierno se empecinó en fundar su popularidad en base a la confrontación con aquél.

Ambos poderes del Estado son responsables de la crisis a la que nos han arrastrado a todos los peruanos. La incertidumbre de saber qué vendrá nos coloca en una situación de vulnerabilidad frente a grupos radicales que ya empiezan a sentirse empoderados y con legitimidad de asumir el control del país. Se les ha abierto la puerta a los extremistas que no cuentan con ninguna noción de orden, apego a la legalidad, y que todo lo resuelven pateando el tablero.


rantoniobravo@hotmail.com

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