En Nasca y Pisco : Defensor Zarumilla derrotó 1-0 a Octavio Espinosa Las Américas se impuso 1-0 al Defensor Minas

En los estadios Municipal de Nasca e Inkari de La Villa Túpac Amaru, Pisco, se jugaron los encuentros de ida por las semifinales de la Etapa Departamental de la Copa Perú 2019. En el recinto nasqueño, Defensor Zarumilla con gol de Giovanni Asencio venció 1-0 al Octavio Espinosa; mientras que en La Villa Túpac Amaru, Deportivo Las Américas ganó 1-0 al Defensor Minas de Marcona, Nasca.

Domingo 18 de agosto

Estadio Inkari de Pisco

Deportivo Las Américas, haciendo prevalecer su condición de local se impuso por 1-0 al Defensor Minas de Marcona, Nasca. El gol de la victoria lo anotó Luis Coronado en el primer tiempo. Los mineros tuvieron varias ocasiones de lograr la igualdad, pero erraron en el disparo final. El cotejo de vuelta se jugará el próximo domingo en la localidad de Marcona.

En Nasca: Estadio Municipal

Defensor Zarumilla no dejó pasar la ocasión jugando de local para vencer 1-0 al Octavio Espinosa con gol de Giovanni Ascencio a los 26´ de la etapa inicial. Si bien el campo no se produjo ningún altercado entre ambos bandos, queda la “inmensa” duda del “comportamiento” del árbitro Fernando Fanárraga, de Chincha. Realmente su actuación dejó mucho que desear. Su favoritismo hacia los dueños de casa era tan notorio que, inclusive, algunos aficionados nasqueños criticaban su pésimo desempeño.

Defensor Zarumilla de local se quedó con el triunfo

Las faltas que cometían los dueños de casa en todos los sectores del campo eran visibles que merecían por lo menos la tarjeta amarilla, pero Fanárraga, olímpicamente las ignoraba. Sus garrafales desaciertos pudieron causar un enfrentamiento entre los jugadores. Felizmente que los jugadores de ambos bandos supieron guardar la cordura y el “agua no llegó al río”.

Árbitro Fanárraga (centro) de pésima actuación

A los pocos minutos de iniciarse el partido se produjo el incidente protagonizado por los “supuestos” recogedores de pelotas. En el arco norte se había ubicado uno a la altura del arco defendido por Mendoza. El cuarto juez tuvo que intervenir para alejarlo de dicha zona. En el arco sur había otro que hacía la misma “supuesta” función, pero la verdad de los hechos, es que ambas personas tenían la consigna de entorpecer el juego de los iqueños.

Tumulto que originaron los recoge balones

Al cobrarse un tiro de esquina a favor del Espinosa, el recogedor de la zona sur se insolentó con el jugador que se dirigía a cobrar la falta, cuando se le increpó su actitud, se enfureció a tal punto que quiso agredir al jugador. De inmediato se formó una trifulca a la que se unió también algunos aficionados nasqueños arrojándole botellas y objetos contundentes. Lo mismo hacían ambos recogedores. Este enojoso impase que quizá pudo haber sido orquestado para desestabilizar al plantel de Octavio Espinosa. Después de siete minutos de paralización. El partido continuó, siempre con los desaciertos del árbitro Fanárraga.

Si bien Defensor Zarumilla salió en plan de ganador por 1-0, cabe mencionar que el gol fue producto de una gruesa falla defensiva y a la viveza de Ascencio que le robó el balón a un defensor contrario y punteando el balón logró el gol que a la postre le significó la victoria. Octavio Espinosa fue el amplio dominador del partido, pero careció de fineza para concretar las muchas situaciones de gol que se le presentaron y que, a la postre, les costó el partido.

Atentado contra hinchas iqueños

Finalizado el encuentro, y cuando los hinchas del Octavio Espinosa se dirigían al bus que los retornarían a Ica, se dieron con la ingrata sorpresa de que dicha unidad móvil había sido saboteada. Le habían cortado la manguera que surte de agua al radiador. Este repudiable acto de sabotaje deja en incómoda situación al aficionado nasqueño por el temor a las represalias que pueda llevar a cabo la hinchada espinosista, en caso de que se anime a visitar Ica para el partido de vuelta.

Hinchas locales arrojaron botellas y otros objetos a jugadores del Octavio Espinosa

El bus averiado de inmediato tuvo que ser trasladado a un taller para solucionar el problema, pero, como era domingo, todos estaban cerrados. Se tuvo que apelar al ingenio del chofer y de algunos espontáneos para solucionar el problema. Después de casi dos horas, el bus inició el viaje de retorno a Ica.


Por José Luján Loza

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