Estados Unidos anunció el final del tratado de armas nucleares con Rusia

– Washington comunicó que lo abandona oficialmente tras acusar a Moscú de no respetarlo durante años.

El Gobierno de EE.UU. abandonó ayer el tratado para la eliminación de misiles nucleares de medio y corto alcance (INF) que firmó con Rusia durante la Guerra Fría, e invitó a China a formar parte de «una nueva era del control de armas» que incluya a otras naciones con potentes fuerzas militares.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció en un comunicado la retirada oficial de EE.UU. del tratado después de que, hace seis meses, denunciara el acuerdo ante la negativa de Moscú de destruir un misil de crucero que viola las condiciones del pacto, según la versión de Washington.

«Rusia es la única responsable de la muerte del tratado», manifestó Pompeo.

«Durante los últimos seis meses, -añadió- EE.UU. dio a Rusia una última oportunidad para que corrigiera sus incumplimientos. Pero, como ya ha hecho durante muchos años, Rusia decidió quedarse con los misiles que violan el acuerdo, en vez de volver a adherirse a las obligaciones de este tratado».

Poco antes, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores Serguéi Riabkov indicó que su país propuso a Estados Unidos una moratoria en el despliegue de esas armas nucleares.

«Hemos propuesto a Estados Unidos y otros miembros de la OTAN considerar la posibilidad de anunciar una moratoria en el despliegue de armas de alcance intermedio», afirmó Riabkov en una entrevista con la agencia rusa TASS.

«Sería una moratoria comparable a aquella anunciada por Vladimir Putin afirmando que si Estados Unidos no despliega sus armas en ciertas regiones Rusia también se abstendrá de hacerlo», dijo.

Según este diplomático, no hay que creer sin embargo en las declaraciones de la OTAN, según las cuales la Alianza del Atlántico Norte no desplegará ese tipo de armamento.

En el comunicado, Pompeo insistió en culpar a Moscú y aseguró que su Gobierno «sigue comprometido en lograr un control efectivo de armas que promueva la seguridad de EE.UU. aliados y socios».

El jefe de la diplomacia estadounidense fue más lejos y afirmó que el presidente de EEUU, Donald Trump, desea iniciar «un nuevo capítulo en busca de una nueva era del control de armas» que vaya más allá de los tratados bilaterales, como el suscrito con Moscú, y favorezca la participación de otras potencias, como Beijing.

«De ahora en adelante, EE.UU. urge a Rusia y China a que se unan a nosotros en esta oportunidad de ofrecer resultados reales de seguridad a nuestros países y al mundo entero», subrayó Pompeo.

Beijing no forma parte de ningún tratado de desarme y, actualmente, posee la «fuerza de misiles más grande y diversa del mundo, con un inventario de más de 2.000 misiles balísticos y de crucero», detalló en abril de 2017 ante el Senado el que fuera jefe del Comando del Pacífico de las Fuerzas Armadas de EE.UU., Harry Harris.

Actualmente, Washington no tiene la capacidad para contrarrestar la fuerza de los misiles balísticos chinos.

La idea de un tratado de desarme a tres bandas que incluya a Washington, Moscú y Beijing ha sido vista con buenos ojos por algunos países europeos, como Alemania.

Pero, ya en febrero pasado, el consejero de Estado chino, Yang Jiechi, arquitecto de la política exterior del gigante asiático, descartó esa posibilidad y negó que Beijing vaya a frenar sus deseos de modernizar sus fuerzas armadas con numerosos avances tecnológicos, desde misiles de crucero de alta velocidad a inteligencia artificial.


(Tomado de Infobae.com) 

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