Ánfora encantada del recuerdo por José Vásquez Peña

Este escenario (foto) era común en el año 1919 y posteriores, casi hasta mediados de siglo. Los hacendados, que eran personas de mucho dinero, llamados los varones del algodón, compraban carros últimos modelo -como este forcito T- y, posteriormente, otros del último año, para movilizarse de la ciudad hacia sus haciendas. “Mi carro nuevecito”, se jamoneaban y competía entre ellos.

Era la época de los Picasso, los Malatesta, los Gotuzzo, los Elías, etc., que tenían grandes mansiones en Ica, mientras que sus haciendas quedaban en la campiña iqueña.

El desarrollo de Ica, en ese entonces, era envidiable. Había fábricas de tejidos, de fideos, desmotadoras y otras industrias, que fueron desapareciendo con el adelanto del transporte y la construcción de la Panamericana Sur que fue acercando nuestra ciudad más a la capital, de donde se traían -después- los productos que antes se elaboraban en Ica.

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