Sucesos que no se olvidan en Ica por Joel Muñoz García

Inundación.- El 01 de marzo de 1933, se desbordaron los cauces La Palma y La Mochica, inundando las calles Arequipa, San Martín, Bolívar e Independencia. Gracias al apoyo de los moradores se evitó la inundación de la planta eléctrica, pero no se pudo evitar el ingreso de las aguas a la estación del ferrocarril.

Ezequiel Sánchez Guerrero.- El 2 de marzo de 1852 nació en Chota, Cajamarca, Ezequiel Sánchez Guerrero, quien después de graduarse de abogado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se trasladó a Ica y fundó un Instituto preparatorio en la calle Lima. Contrajo matrimonio con Carmen Elías y de este enlace nacieron Julio, Víctor, Carlos y Teresa.  Posteriormente formalizó su vínculo matrimonial con la profesora Petronila Caballero y nacieron Víctor Manuel, Nicolás, César Augusto, Ezequiel, Clara Luz, Bertha y Julia María. Fue miembro de la Sociedad de Beneficencia Pública de Ica, profesor del Colegio Nacional San Luis Gonzaga y Agente Fiscal.  Falleció el 22 de febrero de 1926.  Un colegio de Ica lleva su nombre.

Rubén Chauca Arriarán.- El 5 de marzo de 1997 falleció en Ica el profesor Rubén Chauca Arriarán.  Fue director de Educación Departamental de Ica y publicó un libro relacionado con la vida y obra de Abraham Valdelomar. Sus restos mortales fueron trasladados a Lima para inhumarlos en el Cementerio de Surquillo.

Alicia Gómez Valdez.- Nació un 7 de marzo en Ica; estudió secundaria en el colegio San José, folklore en la Escuela de Rosa Elvira Figueroa, en Lima, y danzas españolas en la Escuela de Felipe Santa Marina. En 1957 fundó en Ica la Academia de Danzas Folklóricas Españolas y Peruanas. Estudió becada en España. Ejerció el magisterio en el colegio nacional “Antonia Moreno de Cáceres” y organizó el Festival Internacional de la Sirena de Huacachina.

Hugo Sotil.- El 8 de marzo de 1949 nació en Ica Hugo Sotil Yerén, uno de los futbolistas más importantes en la historia deportiva de Ica y del país.

Inundación.- El 8 de marzo de 1963 se desbordó el río Ica. En la noche las  calles se convirtieron en ríos y al amanecer la ciudad ya estaba inundada. Las aguas llegaron hasta el Cerro de Saraja, el Estadio José Picasso Peratta y las cercanías de Cachiche. No había luz eléctrica, no funcionaba el teléfono, todo el mundo quería trasladarse a su domicilio pero no había servicio de ómnibus, ni taxis, ni colectivos. Unos lloraban, otros gritaban y no faltaron las víctimas de un ataque  al corazón.

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