El Catador realizó tradicional pisa de uva por la fiesta de la vendimia

Durante el desarrollo de la tradicional Ruta de Los Lagares, que este año se realizó en su XXIII edición, la Bodega El Catador se hizo presente con la tradicional pisa de la uva, en sus instalaciones ubicadas de Tres Esquinas, bodega histórica ya que data del año 1854. Para ello contó con la presencia de la reina de la Ruta de Los Lagares, Srta. Ana Belén Carrasco Martínez, quien presidió todas las pisas de uva durante los 7 días que duró esta tradicional festividad; así como de la Srta. reina de la Vendimia, reina de la campiña iqueña y reina del distrito de Subtanjalla, pues la Bodega El Catador pertenece a este distrito.

Antes de dar inicio a la pisa de la uva, como todos los años se dio inicio al ya tradicional Concurso del Chinguirito, donde los ganadores, en dos categorías, fueron:

– Chinguiritos Aromáticos: 3º puesto para la Bodega Santa Catalina, 2º puesto para la Bodega El Catador, y el ganador fue el Restaurante Turístico El Catador.

– Chinguiritos no Aromáticos: 3º lugar para la bodega Moreno, 2º lugar para Bodega El Embrujo y el ganador fue Bodega Restaurante El Catador, a quienes se les entregó las respectivas medallas y, como premio, tanques Rotoplas.

El público asistente se dirigió al lagar de la bodega para dar inicio a la pisa de la uva, previo tradicional rito. El gerente de la bodega, Ing. Tony Carrasco, explicó las antiguas tradiciones que se realizaban antes de dar inicio a la faena, las que prometió preservar para las generaciones venideras, como un homenaje a sus padres.

Como muestra de ello sirvió vino de la botija, extrayéndolo con una evenciana; luego se destapó todo el lagar, donde se pudo apreciar que el piso estaba decorado con dibujos realizados en base a racimos de uva de diversos colores o variedades, lo que fue la sorpresa del festival y motivó el aplauso de los presentes, para luego ingresar y bailar hasta cansarse. Finalmente se premió a los que mejor disfrutaban de la pisa de la uva, con la banda y corona de Miss Confraternidad, la que recayó en una visitante de Nasca, y Miss Chinguirito, de una visitante limeña, para culminar en una cena de gala y fiesta amenizada por una orquesta.

Con esta celebración se demostró, una vez más, que la fiesta de la vendimia está en las campiñas y no en un recinto cerrado.

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