La educación y la comunidad rural peruana Prof. Teófilo Jordán Ortiz de Orué

Iniciaremos este tema planteando varias interrogantes:

¿La educación pasada fue mejor que la de hoy?

¿La educación de hoy se adecúa a las características geográficas, sociales y económicas de nuestras regiones y nuestro país?

¿Los docentes están capacitados para brindar una formación integral a los niños, jóvenes y adultos de las zonas rurales?

¿Los centros educativos están adecuados e implementados para una formación utilitaria y elevar el nivel de vida de la población rural?; podemos hacernos mil interrogantes más.

La Escuela Rural es la que está ubicada en el campo, (Costa, Sierra y Selva) donde debería impartirse una enseñanza teniendo en cuenta el medio ambiente, los recursos disponibles, el idioma predominante, considerando -además- la situación económica de los padres de familia y comunidad.

La actividad predominante de la zona rural es la agricultura, ganadería, pesca y artesanía, por tal razón la educación debería priorizar estos aspectos, capacitando a los estudiantes en dichas áreas.

Nuestras escuelas, colegios e institutos ubicados en zonas rurales deben ser el centro donde se enseñe, eduquen y capaciten a los estudiantes para que sean ciudadanos eficientes y propulsores de los más altos valores y desarrollo de su localidad.

El maestro de los centros educativos rurales debe saber aplicar los métodos más adecuados para la interpretación de la vida de la comunidad en la que le corresponde actuar. Deben saber analizar con sentido común las necesidades de la vida campesina, sin desligarse de la vida nacional.

El maestro en la zona rural se constituye en líder social, para contribuir en la mejora de las condiciones del ambiente y fortalecer la educación y la economía. Estas acciones se cumplían en el nivel primario a través de las Escuelas Pre-Vocacionales, que tenían como objetivo dar al niño y joven la oportunidad de desarrollar sus habilidades innatas y sus conocimientos para el desempeño de aquellas actividades útiles para él, para sus padres y para su localidad. Ofrecer a los niños un conocimiento más exacto de los procedimientos y problemas correspondientes a las actividades agrícolas, pecuarias, pequeñas industrias, soldadura, carpintería, electricidad, zapatería, etc., dándole la posibilidad de iniciarse como un pequeño empresario generando ingresos que coadyuven a incrementar sus precarias economías. Asimismo, el Programa Pre-Vocacional constituía una unidad integrante del programa de educación común, dando la oportunidad de realizar trabajos de aplicación correspondiente a los cursos de Matemática, Lenguaje y Comunicación, Química, Física y ciencias en general. Mi apreciación por experiencia y tomando con sentido pragmático y utilitario en cuanto a este tipo de escuelas, preferentemente en las áreas rurales y periféricas, es lo mejor que se puede haber dado, ya que sus resultados eran los más beneficiosos en cuanto a formación y conocimientos básicos en determinados oficios, creando el sentido valorativo del trabajo; lo que en la actualidad no se da.

Si aún nos remontamos a los años 1950-56, nos encontramos con los Núcleos Escolares Campesinos, que constituían uno de los sistemas educativos de la campaña rural que contribuyó ventajosamente a la elevación espiritual, social, así como el mejoramiento de las condiciones económicas y sanitarias, tanto de los niños como de los adolescentes y adultos en las comunidades indígenas.

E Núcleo Escolar Campesino se consideró como uno de los dispositivos culturales más eficaces para penetrar en la masa indígena y/o campesina, con la facilidad primordial de fijar al hombre a la tierra a base del aprovechamiento de los recursos y la búsqueda de una adecuada adaptación social.

En el nivel secundario estaban los Institutos Técnicos: Agropecuarios, Industriales, Comerciales y Artesanales, cuyos logros no se pueden dudar, ya que los resultados aún están a la vista. En algunos departamentos del país, existían internado y beca de alimentación dirigido a jóvenes de modesta condición económica, quienes al término de sus estudios egresaban como técnicos en las diferentes especialidades, desempeñándose muchos de ellos como pequeños empresarios y en la empresa privada.

Estos antecedentes nos hacen ver con claridad que la educación pasada fue mucho mejor que la de hoy, a pesar de las novedosas tecnologías y el avance científico de la educación. Sería interesante compatibilizar lo anterior con el presente como resultado educativo; aún más cuando hablamos de un proceso de descentralización del país.

Finalmente, las inclemencias del tiempo en las zonas altas del sur del país, generando la muerte de niños y ancianos, la muerte de camélidos, vacunos, ovinos, etc., pueden ser disminuidos previniendo oportunamente, ya que estos fenómenos naturales son frecuentes durante los meses de junio, julio y agosto en las zonas de la sierra, los que podrían atenuarse a través de prácticas adecuadas, como las cortinas de humo, instalación de estufas caseras en las viviendas, la provisión de pastos henificados para el ganado concentrados en rediles adecuados y otras formas de protección. Esta labor pude estar a cargo de la Región a través del Ministerio de Agricultura, sector Educación y la comunidad, cuyo financiamiento debería conseguirse a través de créditos internacionales manejados con honestidad.

El objeto de este comentario, que también tiene relación con la educación, es motivar a las autoridades educativas, gobiernos regionales, municipios, Gobierno central, y se preocupen en atender la penosa situación que atraviesan permanentemente nuestros hermanos de dichas regiones con pobreza extrema, ignorancia y abandono.

Ica, Setiembre 2018

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *