COLUMNA DEL CONDE CHAUCATO

La carta de don Francisco fe Chaves: 05 de agosto de 1533

¿Un nuevo evangelio de la Conquista?

Amable lector:

El tema del título es aún poco conocido por su escasa difusión, tal vez como consecuencia del escepticismo con que ha sido tratado por los modernos historiadores, especialmente, peruanos. Sin embargo, creemos que es deber moral de ellos y de los medios de comunicación masiva, ilustrar y fomentar su estudio y análisis, porque de probarse la legitimidad y autenticidad de la citada carta y de la existencia histórica de su autor, demandará que se re-escriba el capítulo sobre la conquista del Perú, cuya versión, por lo menos nosotros, no la digerimos en su totalidad.

¿Quién fue Francisco de Chaves? Se afirma que fue uno de los acompañantes de Pizarro en la Trampa de Cajamarca (16 de noviembre de 1532) y en la que Francisco Pizarro “invitó a Atahualpa a que asistiera a un banquete en honor del emperador…” y que terminó con la captura del inca y una atroz matanza a manos de 180 soldados, 37 de ellos montados a caballo. Chávez habría sido el único que juzgó como vergonzosa dicha acción y también el que se opuso a su cruel ejecución.

Su existencia y también su asistencia a ese evento histórico ha generado polémicos desencuentros: se ha mencionado a un Chaves apodado “el Pizarrista” y que habría obtenido favores, títulos y distinciones de parte de Francisco Pizarro, llegando a ser la segunda autoridad más importante después de él.                                                                                                     Esto debería bastar y sobrar para que su nombre quedara registrado por la historia sin ninguna duda y a la vez descartado como acusador de su supuesto mentor. Sin embargo, cuenta otra versión que estuvo con Pizarro el 26 de junio de 1541 (cuando los almagristas asesinaron al Marques) y que no lo defendió debidamente porque tenía el pálpito que el testamento de éste lo nombraba Gobernador. ¿Sería éste el Chaves buscado, con doble cara y discurso ante su jefe? Después de muerto Pizarro habría seguido siendo teniente gobernador. Además, se menciona otro Chaves apodado “El Almagrista” el que, según nebulosa versión, habría sido su homónimo y primo-hermano. Garcilaso también ha citado a un Francisco de Chaves que se opuso a la ejecución de Atahualpa. Siendo que las fuentes “más confiables” no han incluido al supuesto Chaves “Pizarrista” o “Almagrista”, entre quienes asistieron a la captura del inca ni el día de su ejecución. Más tarde, y de acuerdo a sus fuentes, don Ricardo Palma también ha citado al “caballeresco capitán Francisco de Chaves, aquel que murió en Lima defendiendo al Marqués…” (Tradición: “Aquel que pagó el pato”) He aquí pues, que este debate aún continúa.

La carta se dio a conocer entre el 29 y 30 de setiembre de 1999, en un simposio convocado por el Instituto Ítalo-Latino-Americano de Roma. Allí se presentaron dos legajos jesuíticos denominados “Documentos Miccinelli”: “Exsul Immeritus Blas Valera Populo Suo (EI) e “Historia et Rudimenta Linguae Piruanorum (HR)”. El más antiguo es un legajo anexo al primero (EL) es la supuesta carta que escribió don Francisco de Chaves a su Majestad de España, el 05 de agosto de 1533. El inmenso mérito de su hallazgo, transcripción y presentación de la misma, se debe a la paleontóloga Dra. Laura Laurencich-Minelli, quien le ha realizado todos los peritajes técnicos existentes, demostrando su autenticidad.

En el tenor de la misma, Francisco de Chaves acusaba a Francisco Pizarro de:

a) Asesinato del Estado Mayor y séquito que acompañaba al Inca Atahualpa. ¡Lo acusa de haber ganado la “batalla” de Cajamarca, “no por el valor militar sino por una treta perversa, contraria a las reglas de la guerra”! Esto explicaría la abrumadora y hasta “vergonzosa” victoria de los barbudos invasores sobre sus víctimas que se debatían “con los rostros morados, entre espasmos y contorsiones…” Pizarro habría usado el rejalgar, sulfuro de arsénico.

b) Haber agarrotado al Inca a pesar de su inocencia,

c) Haber perpetrado robo sobre el “Quinto Real” (cuota del botín que debía respetarse y remitirse a la Corona) “…repartido con sus medios hermanos y aliados: Juan y Gonzalo Pizarro, y Francisco Martín de Alcántara, con el tesorero Alonso de Riquelme, fray Vicente de Valverde, los capitanes Hernando de Soto y Sebastián de Benalcázar”. Aquí se ha omitido clamorosamente al otro compinche, el veedor García de Salcedo, nuestro conocido Encomendero de Nasca.

d) Violenta censura, persecución y hasta ejecución que puso contra el grupo de disidentes a su conquista engañosa. Como fue que asesinó personalmente a Fray Juan de Yépez, (el que mezcló el vino con el veneno), por no haber sabido guardar el secreto).

Indudablemente, la carta jamás llegó a su destino y empezó un largo recorrido de mano en mano, empezando por el conquistador Luis Valera, padre del cronista Blas Valera. Incluso habría llegado a conocimiento de Garcilaso. Estimado como un “Códice” perdido, éste y los demás legajos habrían colmado los desvelos de nuestro gran historiador pisqueño Raúl Porras Barrenechea, quien los buscó afanosamente.

El estudio y análisis de la carta en cuestión, incluyendo el conocimiento de los hechos que detalla -desconocidos hasta hoy- como por ejemplo: “Menciona la fecha, el nombre y tonelaje de la Almiranta de la pequeña expedición: la Santa Catalina, de setenta toneladas, que zarpó de Panamá el 27 de diciembre 1531, la fecha y el día de la muerte de Atahualpa (el domingo 26 de julio 1533), fecha que solamente en estos tiempos se dedujo de los registros de la tesorería fiscal…” También entre otros datos, la mención del dominico fray Juan de Yepez, como acompañante del cura Valverde.

Entre otras valiosas conclusiones para la historia del Perú y también para ilustración de su clase política, el testimonio que ofrece la carta tiene la virtud de lapidar el descabellado panegírico escrito por un ex presidente del Perú, juzgando al criminal Pizarro “¡como un honesto y hábil político que supo jugar sus cartas para superar a sus adversarios!”

Amable lector: ¿cree Ud. posible la existencia de don Francisco de Chaves y en la legitimidad de su carta? Interesante, importante tema propuesto para ilustrar a nuestro pueblo, gracias como siempre, a “La Opinión” de Ica, el diario que ofrece cultura.

condechaucato@yahoo.es

 

 

 

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