Vecinos irresponsables continúan arrojando basura en La Mochica Cada año cauce se rebalsa por colmatación

La acequia La Mochica colmatada de basura es una constante de todos los años. Antes se comprendía la actitud de los vecinos de arrojar sus desperdicios en el cauce, pero ahora que se ha resuelto el conflicto con la concesionaria Diestra SAC debemos censurar ese comportamiento irresponsable.

Municipalidad de Ica debe imponer multas a malos ciudadanos que dejan sus desperdicios en las calles, plazas, río y acequias.

Tampoco se trata de sacar la basura a la calle a cualquier hora. Los vecinos conocen bien los horarios en que circulan los camiones recolectores, pero a muchos de ellos les importa un comino sujetarse a las reglas y sacan sus bolsas llenas de desechos y las arrojan en las esquinas del vecindario condenando a los demás a vivir en la polución y contaminación.

En el caso La Mochica, se trata de personas irrespetuosas y egoístas que piensan en sí mismas y fácilmente se liberan de la basura de sus casas sin tomarse la molestia de esperar a los vehículos recolectores.

Al parecer, esas personas no van a cambiar y todos los días veremos nuestra ciudad con basura por doquier. La única forma es que la municipalidad, vía Acuerdo de Concejo, penalice el arrojo de desechos en la calle con multas muy severas, para que así los malos ciudadanos se vean obligados a moderar su actitud y no perjudiquen más a los demás que queremos vivir en calles limpias y respirar aire puro.

Claro que sería una desfachatez enmallar los 17 kilómetros que tiene la acequia desde Agua Nueva (río Ica) hasta Rincón Grande, cuyo ramal atraviesa la ciudad, cuando lo ideal es castigar a los que atentan contra ella.

El arrojo de basura en La Mochica no sólo es un problema de contaminación y de ornato público. La colmatación de desechos obstruye el paso de las aguas nuevas que terminan rebalsándose, ocasionando molestias a los vecinos y daños en sus propiedades.

La Junta de Regantes está cumpliendo con el desarene, pero la basura acumulada duplica las tareas de limpieza. Además, ese cauce no sólo sirve para que los pequeños agricultores de la zona rieguen sus árboles frutales, sino que ahora es empleado por la Junta de Usuarios de Aguas Subterráneas para recargar el acuífero en la antigua laguna La Victoria, donde se ha tendido tuberías para canalizar las aguas.

La palabra la tiene el alcalde Javier Cornejo, a fin de que impulse un Acuerdo de Concejo que le autorice aplicar multas a los vecinos que arrojan la basura a la calle, en el río y en las acequias.


Daniel Bravo Dextre

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